Read this article in English here.
URBANA — A finales de septiembre, decenas de familias se acercaron a las mesas instaladas en el parque de Ivanhoe Estates durante una “Noche del barrio” organizada por el Distrito Escolar 116 de Urbana.
En una de las mesas, Magdalena López aportaba ideas para una nueva parada de autobús en el barrio. Dibujó a su familia con un rotulador naranja. Quiere que la parada tenga espacio para todos ellos. Añadió un jardín junto a ella en color morado.
“Una que donde proteja de la lluvia del sol,” dijo su padre, Martín López, en español.
Cheryl Crosby, coordinadora de relaciones con las familias de la CU Early, lo tradujo al inglés.
López explicó que sus hijos han faltado al colegio porque hacía demasiado mal tiempo para esperar al autobús.
López no es el único. Hace dos años, los trabajadores sociales de la organización sin ánimo de lucro dedicada al aprendizaje en la primera infancia CU Early descubrieron que el mal tiempo era una de las principales razones por las que los niños de Ivanhoe Estates faltaban al colegio. Las familias caminaban desde todos los rincones del barrio para esperar, a veces hasta media hora, en la parada sin techo.
En respuesta a esta necesidad, el Distrito 116, CU Early y la Universidad de Illinois pusieron en marcha un proyecto conjunto para construir una nueva parada.
El profesor de arquitectura de la Universidad de Illinois que participa en el proyecto, Joseph Altshuler, no quería diseñarla él solo. Altshuler pidió que se montara un puesto en la velada del barrio de Urbana donde los estudiantes y las familias pudieran escribir y dibujar sus ideas.

David Apolonio, alumno de último curso del instituto Urbana High School, asistió al evento para ofrecer música en directo con el grupo de mariachis del distrito, los Mariachi Tigres de Urbana. Vive cerca y lleva años utilizando el autobús escolar. Afirma que esperar bajo la lluvia y el frío le ha hecho enfermar en otras ocasiones.
“Por desgracia, sí, me ha pasado antes, aunque muy pocas veces, ya que suelo buscar refugio”, dijo Apolonio en inglés. “El problema es que hay algunos niños que se ponen enfermos con facilidad. Y entonces no pueden ir al colegio con tanta frecuencia.”
Apolonio ayudó a aportar ideas para la parada durante la noche del barrio. Dijo que la parada debería ser un lugar donde los niños disfruten esperando. Sugirió que la marquesina pudiera ser de colores del arcoíris e incluir azul pastel, naranja y rosa.
“Algunos carteles creativos de diferentes colores, algo así como un arcoíris. Podríamos optar por colores claros como el azul pastel, el naranja y el rosa,” dijo Apolonio.
Otras ideas aportadas por las familias incluían juegos con los que distraerse mientras esperan, frases para ayudar a los padres a aprender inglés, un calefactor para calentarse en invierno, una minibiblioteca y un tablón de anuncios donde los residentes pudieran publicar cosas que quieran donar o que necesiten.
Altshuler dispone ahora de un mes para convertir las ideas de las familias en un único proyecto que sea estructuralmente sólido y fácil de mantener para el distrito escolar. Tiene previsto presentar la propuesta a la Junta de Educación de Urbana en su reunión de finales de octubre.
Las obras no comenzarán hasta la primavera. Para estas fechas el año que viene, los niños podrían estar esperando bajo la parada que ellos mismos han diseñado.